Un reloj mecánico tiene piezas que se rozan y aceites que se secan con los años. No necesita mucho, pero sí lo que necesita.
La revisión
Los fabricantes recomiendan una revisión completa cada cinco a diez años, según la marca y el uso. El relojero desmonta el calibre, lo limpia, cambia los aceites y las juntas y lo regula. Si el reloj adelanta o atrasa mucho más que antes, o la reserva se queda corta, es señal de que toca.
El calibre influye en el coste. Uno muy extendido, como el NH35A o el Seiko 4R, lo conoce cualquier taller y tiene piezas baratas. Algunos suizos, como el Powermatic 80, llevan piezas que solo tiene el servicio oficial.
El agua
- Mira la hermeticidad de tu reloj antes de mojarlo: con 30 m, solo lluvia y salpicaduras; con 100 m, piscina y mar.
- Comprueba que la corona está empujada y, si es roscada, enroscada del todo.
- No toques la corona ni los pulsadores bajo el agua.
- Después de un baño en el mar, aclara el reloj con agua dulce.
- Las juntas envejecen: si nadas a menudo con él, pide que comprueben la hermeticidad cada uno o dos años.
Magnetismo y golpes
Los imanes de altavoces, tabletas, fundas y cierres de bolso pueden magnetizar la espiral y hacer que el reloj adelante mucho. Mantenlo a unos centímetros de ellos. Los golpes secos y los deportes de impacto, como el pádel o el golf, pueden dañar el eje del volante: mejor quitárselo para jugar.
Brazalete y correa
Un brazalete de acero se limpia con un cepillo de dientes suave, agua templada y una gota de jabón; luego hay que secarlo bien. La correa de piel no debe mojarse: el agua y el sudor la estropean antes. Si sudas mucho o nadas, cámbiala por una de caucho, silicona o tela.
