Son dos detalles que aparecen en todas las fichas y que separan un calibre básico de uno cómodo de usar. Ninguno cambia la calidad del reloj, pero los notarás cada vez que lo pongas en hora.
Parada de segundero
En inglés se llama hacking. Al tirar de la corona hasta la posición de ajuste, el segundero se detiene. Así puedes esperar a que otro reloj marque el minuto en punto y soltar la corona en el momento exacto: el reloj queda en hora al segundo. Sin parada, el segundero sigue girando mientras mueves las agujas y solo puedes ajustarlo al minuto.
Carga manual
Permite dar cuerda girando la corona. Es útil para poner en marcha un automático que se ha parado sin tener que agitarlo, o para darle unas horas extra antes de un día de poco movimiento. Unas veinte o treinta vueltas suelen bastar para arrancarlo.
Los que no las tienen
Todos los relojes del catálogo tienen parada de segundero.
Todos los relojes del catálogo se pueden cargar a mano.
El resto del catálogo, 20 de 20 relojes, tiene parada de segundero. Es lo normal en calibres modernos: Seiko la incorporó a su gama de entrada con el 4R36 y Orient con la familia F6.
Un caso curioso es el de Citizen: en su serie 82, el 8203 no para el segundero y el 8204 sí, y los relojes que los llevan pueden ser idénticos por fuera. Por eso conviene mirar el calibre y no solo el modelo. Más detalles en la página de la serie 82 de Citizen.
